Creo ser de los últimos que quedan vivos de esa generación. De la generación del Gran Éxodo de nuestro planeta nativo.
Recuerdo cuando todo inició. Cuando nos dimos cuenta que habíamos acabado con el planeta, y que este error no tendría marcha atrás.
Durante generaciones ignoramos lo que los científicos y sabios nos avisaron. Hicimos oídos sordos cuando nos dijeron que el agua se acabaría, que si seguíamos contaminando, los incendios aumentarían. Que los ciclones y las tormentas cada vez serían mas devastadoras. Que el uso excesivo de materiales de deshecho contaminaría nuestros océanos y ríos. No escuchamos, por que siempre creímos que alguien, alguna vez llegaría con una solución.
Que alguien mágicamente llegaría a arreglar todo y salvarnos. Mientras tanto, seguimos sin hacer nada al respecto.
Esto, hasta que llegó el día. El día en que nos anunciaron que los gobiernos del mundo tendrían que tomar una decisión. La decisión era: Seguíamos invirtiendo los pocos recursos que nos quedaban en tratar de salvar este planeta o los invertiríamos en tratar de colonizar a nuestro planeta vecino.
Fue entonces cuando nos revelaron que desde hacía unos años se había iniciado un esfuerzo por hacer habitable ese planeta. Una de las grandes mentes de nuestra generación, se propuso bombardear la superficie de dicho planeta para hacerlo habitable. La buena noticia que nos traían es que había funcionado.
El nuevo planeta había desarrollado vida y una atmósfera en la que creían que podríamos vivir, pero era momento de hacer el cambio. Dejar morir nuestro planeta para poder enfocarnos en migrar al nuevo.
Afortunadamente, para ese entonces, nuestra tecnología era avanzada. Con el tiempo y los avances de el último siglo logramos crear naves biológicas no contaminantes. Estas naves biológicas utilizaban energía limpia y podrían transportar a grandes cantidades de personas sin crear desperdicios.
Pero después, el primer gran problema apareció. Queríamos llevar de todo para poder reiniciar nuestra civilización en el nuevo planeta, pero casi no podríamos llevar maquinaria, materiales, etc. Sobretodo por qué, por cada kilogramo de equipo, de maquinaria que lleváramos sería un kilogramo menos de comida de reserva que podríamos llevar. Porque por cada maquinaria o artefacto que lleváramos serían 2 o 3 humanos menos.
Pero nuestra población ya no era la que era antes. Debido a las pandemias, guerras, sequías y enfermedades, ya quedábamos mucho menos humanos. Eramos una translucida sombra de lo que alguna vez fuimos. Afortunadamente, eso hizo todo un poco más fácil, hubiera sido imposible llevarse a todos los humanos cuando nuestra población había llegado al punto mas alto.
Así que llegamos a otra decisión importante. Decidimos que podríamos llevar poco o casi nada, que al llegar al nuevo planeta, tendríamos que iniciar desde cero.
Así, un día, iniciamos el viaje en cientos de naves biológicas que llevarían a los humanos restantes a nuestra nueva casa.
Ahí empezaríamos desde cero, nuestro nuevo planeta que nos recibiría con nuevos campos verdes y océanos azules.
Así dejamos nuestro antiguo hogar, ya sin agua, con poca o nada de atmósfera y cuyo suelo ahora se teñía de rojo. Pronto llegaríamos a nuestro nuevo planeta y a este nuevo planeta decidimos llamar Tierra.

Comentarios