A veces es más fácil creer en Dios.

Es una de esas mentiras que nos decimos a nosotros mismos. Una mentira en la que creemos que hay alguien o algo mas protegiéndonos. Nuestra mente es tan débil que no podemos entender que estamos solos, en una pecera gigante llena de gente.

No podemos entender que si nosotros somos capaces de hacer daño, si nosotros somos capaces de mal, ¿cómo es que alguien mas en esa pecera llena de gente no lo sería?

No sabemos comprender que cada día que salimos de la seguridad de nuestra pequeña casa, nos encontraremos con un mundo lleno de horror. ¿Como entonces podríamos salir a éste?

¿Como, nuestra débil mente humana podría salir a enfrentar a millones y millones de otras mentes humanas que rozaran nuestro camino durante el día?

Es extraño entender que no hay un espíritu o una energía mucho mas poderosa que todos los demás que te está cuidando; por que entonces, que es lo que detiene a los demás de dañarte y hacerte pasar por un infierno.

Es difícil saber que cada mala decisión que tomes, será tuya. Que no habrá alguien abajo, esperándote con una red para salvarte y darte otra oportunidad.

Tal vez por eso es tan frustrante cuando llegas a tus 40s, 50s 60s y te da cuenta que no hiciste nada especial. Que eres otro cero en este enorme universo, un punto insignificante que no alteró nada en la historia de la frágil y falible humanidad. ¿Creíste que alguien un día te levantaría y te llevaría por el camino indicado para lograr lo que querías? ¿Creíste que alguien te daría otra oportunidad en la vida? ¿te diría: “Ok, la has cagado hasta ahora, ten esta otra oportunidad”? Y peor aun, ¿creíste que tomarías esa oportunidad y ahora si lo lograrías?

Tal vez por eso es tan frustrante cuando un ser humano se enfrenta con su muerte y con la maldad de otros seres humanos. Por que crees que algo te alejaría de ahí. Por que creíste que había un poder superior que te alejaría de todos los males del universo. De repente es un gran shock darte cuenta que tu Dios es una historia inventada por otro humano, para volverse rico ó para calmarte y mantenerte callado. Para que no protestaras, para que fueras manejable. O la otra opción, sigues creyendo ciegamente en tu Dios y crees que ahora si, por fin te ha abandonado. También es un gran golpe, pero sabes que lo acabarás justificando, pues no has sido un ser humano perfecto. Has sido alguien con errores y entonces ¿por que no te abandonaría y le daría mas oportunidades a alguien más?

Y de repente, ante tu muerte y ante el miedo a desaparecer, te das cuenta que cada segundo de tu vida, cada risa, cada momento de felicidad, cada vez que te levantaste, cada vez que te emocionaste, cada vez que hiciste a alguien feliz; así como cada tristeza y cada dolor, cada día de reflexión y de esfuerzo; fueron inútiles. Fueron parte de una gran cadena de eventos al azar que no llevarán absolutamente a nada. No es una novela. No es una película. No hay una historia que seguirá hasta llegar a un final feliz.

Todas las señales están ahí, afuera. Las vemos todos los días sin aceptarlas. Decidiendo ser ciegos.

No es una historia feliz, pero es la verdad.



**Aclaraciones:
Prometo, que no estaba pacheco cuando escribí esto. Sin embargo, siempre me he preguntado hasta algún punto si realmente creo en Dios. Hasta la fecha, no se decir con seguridad: Si o No.

Solo recuerdo una frase que alguna vez escuché: "No acabas de creer en algo, hasta que lo cuestionas."


Comentarios