Solo la sigo acariciando



Junio 2009.

Camino hacia un edificio, me acerco a la entrada y subo unas escaleras al primer piso, la primer puerta que encuentro a la izquierda está abierta. Entro y me doy cuenta que el departamento es realmente un salon muy grande rectangular con paredes color beige y ventanas pequeñas por las que entra una gran cantidad de sol. En el piso hay pasto. El pasto es real, a pesar de estar bajo techo y está rodeado por una pista de atletismo. En el pasto veo a unos perros brincar y jugar, uno de ellos es Shiny. Se acerca hacia mi y me recibe como siempre, mueve fuertemente la cola, brinca y trata de abrazarme. Yo le abrazo, la acaricio y le beso la cabeza.

Juego con ella, la correteo, me corretea,  jugamos un rato. Los otros perros han quedado de lado, sabemos que están ahí pero mi atención se fija en ella y la de ella en mi. Mi madre quien vino conmigo nos ve desde una banca que está en un extremo del salón.

Shiny se tira en el piso y se rasca la espalda con el pasto, yo me acerco a ella, me hinco y le acaricio la panza, le acaricio la cabeza y las patas. Volteo a ver a mi madre, ella nos ve desde lejos, como si me estuviera esperando. No entiendo… ¿nos  tenemos que ir?? En ese momento lo recuerdo, la volteo a ver con tristeza, Shiny tiene mas de 2 semanas que falleció. La tristeza y el vacío me llenan.

Me vuelve ese sentimiento, ese que nunca había sentido así, absoluto vacío. La sigo acariciando, me cuestiono si la puedo llevar fuera del salón pero se muy bien que no… solo lo sé.  La sigo acariciando. Ella me ve con ojos de comprensión, ella sabe que ya entendí. Esto es una despedida. Lo que pienso pelea con lo que siento. Si aquí la tengo y puedo jugar con ella; si aquí está viva, ¿por que no me la puedo llevar?, que pasaría si le pongo una correa y salgo con ella por la puerta? Se que no lo puedo hacer, solo lo se.

Shiny acaricia su cabeza contra mi. Siento un dolor inmenso, no se que hacer, solo la sigo acariciando. Lentamente acaricio sus patas, cabeza, no me quiero ir... me quiero quedar aquí con ella, pero se de alguna forma que me debo despedir. Trato de alargar el momento, todo lo que se pueda. Solo la sigo acariciando…

Algo en ella, o algo en mi me dice que me debo ir, la abrazo muy fuerte, la acaricio nuevamente, le beso la cabeza y la tomo de su pata izquierda, ella se queda hechada viendo como me alejo, ya no se trata de acercar,  solo se queda quieta, ella también ya se ha despedido. Camino de espaldas hacia mi madre que está en la banca, veo a Shiny mientras me alejo, mi corazón se vacía y se que se queda con ella, con mi mejor amiga. Mi madre me pone la mano en el hombro mientras yo no pierdo contacto visual con Shiny. Ella no nos ve con tristeza, nos ve con tranquilidad, se ve serena, se ve en paz. Ella ya se despidió.

Mientras nos disponemos a caminar hacia la puerta entra otro perro, un labrador color miel como ella, nos ve y se acerca a Shiny. Él se echa a su lado y nos ven mientras nos vamos. En cuanto la veo por ultima vez, en cuanto le doy el último vistazo, ella empieza a jugar con el otro perro. Nos trata de decir: “estaré bien”.

Este sueño lo tuve 2 semanas y 3 días después de que Shiny falleció. Han sido tal vez los peores días de mi vida, camino con este vacío todo el tiempo, pero se que esta es la forma en la que ella se vino a despedir de mi, sabe que me dolió no despedirme de ella, entonces ella se vino a despedir de mi y no solo eso, también me dijo “estaré bien, quedate tranquilo por que estaré bien”.

Parte de mi siente alivió, parte de mi sigue llorando.


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